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La carta de la tierra:Un instrumento ahogado en el olvido por Pedro Pozas Terrados.

13 Abril 2008 por admin · Sin comentarios Imprimir este artículo Imprimir este artículo

La Carta de la Tierra es un conjunto de 16 principios éticos fundamentales reunidos en cuatro capítulos y 61 principios secundarios que se lanzó en junio de 2000 en la Haya, patrocinada por una comisión internacional y cuya elaboración se tardó diez años y que constituye el resultado de la colaboración de organizaciones sociales de todo el mundo. En tan sólo unas 2.400 palabras, cuidadosamente redactadas, descansan los cimientos éticos para construir un mundo justo y sostenible, un mundo basado en el respeto de la naturaleza y a las personas, a los derechos humanos universales, los derechos de respeto de todos los seres vivos, a la justicia social y económica, a las sociedades democráticas y participativas y a la no violencia en la resolución de conflictos. Es un documento único, olvidado intencionadamente a pesar del esfuerzo realizado en su confección, ahogado en el más absoluto de la nada y que todas las Organizaciones Ecologistas y Animalistas deberían tener como bandera universal.
Sus principios fundamentales son:

I..RESPETO Y CUIDADO DE LA COMUNIDAD DE LA VIDA.

1.- Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad.
2.- Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor.
3.- Construir sociedades democráticas que sean justas, participativas, sostenibles y pacíficas.
4.- Preservar los frutos y la belleza de la Tierra para las generaciones presentes y venideras.

II. INTEGRIDAD ECOLÓGICA.

5.- Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial interés por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida.
6.- Evitar dañar, como el mejor método de protección ambiental, y cuando el conocimiento sea limitado, proceder con precaución.
7.- Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario.
8.- Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación del conocimiento adquirido.

III. JUSTICIA SOCIAL Y ECONÓMICA.

9.- Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental.
10.- Asegurarse de las actividades e instituciones económicas de cualquier nivel, promuevan el desarrollo humano de forma equitativa y sostenible.
11.- Afirmar la igualdad y la equidad entre los géneros humanos como requisitos previos para el desarrollo sostenible y asegurar el acceso universal a la educación, al cuidado de la salud y a las oportunidades económicas.
12.- Defender el derecho de todos, sin discriminación, a un entorno natural y social que apoye la dignidad humana, la salud física y el bienestar espiritual como especial atención a los derechos de los pueblos indígenas y las minorías.

IV. DEMOCRACIA. NO VIOLENCIA Y PAZ.

13.- Fortalecer las instituciones democráticas en todos los niveles y brindar transparencia y rendición de cuentas en la administración, en la participación inclusiva de la adopción de decisiones y en el acceso a la justicia.
14.- Integrar la educación formal y en la formación a lo largo de la vida las habilidades, el conocimiento y los valores necesarios para lograr un modo de vida sostenible.
15.- Tratar a todos los seres vivientes con respeto y consideración.
16.- Promover una cultura de tolerancia, no violencia y paz.
 
No existe un programa concreto para la Carta de la Tierra, ni una obligatoriedad  por parte de los países para la puesta en práctica. Es cierto que organizaciones y gobiernos locales (que no nacionales) han adoptado algunos de sus principios. Se ha traducido en más de 24 idiomas, pero sigue navegando en solitario, sin rumbo, sin que la sociedad exija a sus políticos que esta brillante carta, tal vez lo más hermoso creado por el hombre, sea llevada a los programas electorales y sea base de todas las constituciones y parlamentos del mundo.
No en vano el comité de redacción formado por abogados expertos en medio ambiente internacional, científicos, expertos en ética y representantes de pueblos, se reunieron tres veces entre 1997 y 2000 para perfeccionar el texto de manera que fuera aceptado por los comisionados de la Carta de la Tierra. La versión final se aprobó en París en marzo de 2000.
Es difícil oponerse a los sentimientos de su contenido ¿pero puede ser un documento con esas aspiraciones? En un mundo invadido por el nacionalismo y el odio religioso, frente a la paz, la tolerancia y la independencia de las naciones; en un mundo donde los recursos naturales son aprovechados de forma indiscriminada y las especies no humanas están disminuyendo, frente al respeto de la naturaleza y protección para el medio ambiente y sus seres vivos; en un mundo donde la brecha entre los ingresos económicos entre los países pobres y ricos y sus habitantes cada vez es mayor, frente a la justicia económica y la erradicación de la pobreza; nos enfrentamos a unos cambios morales y culturales de forma global que en verdad parece ser  titánica su puesta en práctica.
Si desde un principio, esta carta es anulada o al menos no esta siendo abanderada por los líderes políticos, su destino sin duda, es el olvido bajo el fango de intereses injustos que hacen que las sociedades del mundo no progresen y no se avance hacía los objetivos puros  de la Carta de la Tierra.
Este documento esta siendo irrelevante, pasando a segundo plano, por esos poderes económicos que no les interesan en lo más mínimo una constitución de constituciones que fomenten la igualdad y la sostenibilidad del planeta. Una vez más, el ciudadano debe de estar informado y tiene la responsabilidad de exigir esta Carta para que se adopte en los programas electorales y de decisiones de las administraciones públicas.
Cuando se crea una alarma social, del tema que sea, inmediatamente las Autoridades y políticos intentan paliar esa alarma con medidas que apaguen o al menos disminuyan esa inquietud. ¿Qué más alarma queremos tener cuando tenemos encima un cambio climático que esta haciendo estragos en todos los niveles de nuestras estructuras sociales? ¿A caso no podemos exigir de forma inmediata  que esta carta de la Tierra se ponga en práctica en todos sus puntos y que nuestros dirigentes comprendan que es la voluntad del pueblo y no la de las multinacionales las que deben imperar en las sociedades democráticas?.
Para que veamos como funcionan nuestras instituciones que tanto se tiran flores de estar luchando por la conservación del medio ambiente, en el párrafo penúltimo de la Carta de la Tierra exige la aplicación de sus principios a través de un instrumento internacional legalmente vinculante. Pues bien, dicho vehículo ya existe bajo la forma del Borrador del Convenio sobre Medio Ambiente y Desarrollo elaborado por la Comisión sobre legislación medioambiental de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), el cual sintetiza todas las leyes internacionales existentes en ese campo. A pesar de ello, este Convenio ha languidecido en las Naciones Unidas desde 1925, pues ninguna nación ha dado un paso a favor de proponer su adopción.

PEDRO POZAS TERRADOS (NEMO)

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Etiquetas: Ecología

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