Con este sugerente título se iniciaban las primeras Jornadas de Periodismo Cultural de Málaga, que se han celebrado en la capital los días 29 y 30 de abril.
Si el título es sugerente no menos sugestivo ha sido el marco en el que se han celebrado dichas Jornadas: el Hotel Barceló Málaga.
Con una afluencia modesta, más bien escasa, o nimia (como la definió uno de los ponentes), dado que es la capital, Málaga, el centro (supuestamente), de la Cultura de la Provincia, se inició la Segunda Jornada en la que participaban como ponentes los periodistas que representan a los medios de la capital y del ámbito nacional en el campo de la Cultura:
Málaga Hoy, La Opinión de Málaga, Sur, Revista Mercurio, El País, El Mundo representados por: Pablo Bujalance, Victor A. Gómez, Antonio Javier López, Héctor Márquez, Sergio Mellado y Cristóbal G. Montilla.
La moderación de las Jornadas estuvo a cargo de Teodoro León Gross, Profesor de Periodismo de la Universidad de Málaga.
Se planteaba como tema central si los medios de comunicación (prensa en papel), locales daban una información correcta sobre la Cultura que se desarrolla, en este caso en la capital (Cultura Localista), o había que plantear otra forma de hacer Periodismo Cultural abriendo el espectro hacia la universalidad, porque la Cultura no debe ser Local, sino Universal.
Tras la intervención de los ponentes en la que cada uno de ellos expuso su opinión sobre el tema, hubo algunas preguntas por parte del público, que tampoco dieron mucha luz al asunto. Porque en definitiva (esta es la conclusión que yo saqué de lo allí expresado por los representantes de los medios de prensa), lo que importa en el mundo de la información no son las páginas de Cultura, que se están convirtiendo en una mera Agenda de Actividades a destacar, en una página que mezcla Ocio, Sociedad y otros eventos, que con seguridad no tienen nada que ver con la propia Cultura en sí.
Los periodistas “aburguesados y prostituidos al poder que los sustenta –sus jefes que son los que pagan-”, dieron a entender con su discurso que o eso o el paro, y que en muchos de los casos en los que habían llevado, a la mesa de sus jefes, entrevistas interesantes, pero fuera del mercantilismo, las mismas se habían quedado encima de la mesa.
Yo me pregunto: ¿No son el periodismo, y los que lo ejercen las formas, las herramientas, las personas que deben romper los esquemas establecidos, destacando el trabajo de muchos, en este caso, Artistas, Escritores, Poetas, Músicos que merecen ese reconocimiento, y ese espacio en la prensa escrita; no tanto para su consagración sino para la formación de los lectores, y con ello conseguir que esas pocas páginas dedicadas a la Cultura vuelvan a producir en estos el interés y el hábito de consumir Cultura? No dejando que esos lectores lleguen al hastío porque cuando abren las páginas de Cultura, ven, ya sin sorpresa la estandarizada, ruta de Actividades, y de Personajes que de tanto repetir sus nombres llegan a cansar al lector. ¿Es Málaga la ciudad que quiere ser Capital de la Cultura, cuando en los medios solamente se representan: Picasso, Generación del 27, Semana del Cine, o Delfín? Con todos los respetos que “ESTOS” se merecen, pero que tampoco los “otros” los desmerecen.
¿No hay otra Cultura que no aparece en los medios, y que por supuesto (quedó bien sentado, según los propios ponentes de las Primeras Jornadas de Periodismo Cultural), no interesa a los jefes de los Diarios de Prensa impresa en la que trabajan?
Al lector hay que ofrecerle algo diferente, no esa larga lista de Actos; algo más profundo porque la Cultura no es más que el fiel reflejo de los pensamientos de un pueblo, de su filosofía, de su forma de vivir, de ver y entender el entorno.
No creo que sea limitado el campo de lectores ávidos de Cultura, pero sí creo que los propios medidos son los que están alejando a estos de la misma.
La Cultura no mediatizada, ni politizada, ni oficiosa, no vende, por eso Champán y Sapos no hace otra cosa que obedecer al perfil de la queja por la queja, “derecho al pataleo”, y a culpar a otros sobre la situación en concreto. Para mí la responsabilidad para que el Periodismo Cultural cambie y se dirija hacia el camino de la CUTLURA (sin politizar, sin oficializar, la de la Filosofía y el Pensamiento que hay tras ese movimiento Cultural invisible y que no interesa, por razones más que evidentes: “no obedece al jefe, no se deja arrastrar por cánones establecidos, no es políticamente correcta”), no es más que de los mismos Periodistas que aceptan las bases, que sea apoltronan sobre sus puestos y que han dejado la subjetividad para sus ensayos: ¿La información sobre la Cultura debe ser objetiva? No, porque eso lo único que nos lleva es a la alienación, a unos y a otros: Periodistas y Lectores. O como lo definió uno de los ponentes: “El mal de la datitis” “LA CULTURA NO ES UN DATO”
salvador moreno valencia

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