Ser diva es fácil, quiero decir, hay que tener ese “pellizquito” que te hace serlo.
Son tantas las que se han visto encumbradas por un público de lo mas variopinto, y no creo que sólo por el público gay, si no por todos, lo que pasa que afortunadamente aquellos son capaces de exteriorizar estos sentimientos que a la mayoría del resto del mundo les oprime desde el interior y no les deja vivir.
Hablar de Madonna creo que no es ni original, o de Rocío Jurado, aún tengo en mi memoria esas noches post-mortem de la más grande en Torremolinos, donde se ponían sus vídeos en los bares y la gente se arrancaba a cantar y a aplaudir como si ella estuviera presente allí mismo en espíritu, Victoria Abril, con esa mala leche que la sube a la cúspide de lo divine a la vez que excita, Loles León, qué tiempos pasados cuando se la encontraba por Madrid de fiesta y en ese momento, se acababa la tranquilidad del bar, Bibiana Fernández, sólo con ella llega el glamour, Mónica Naranjo, con este toque de estar por encima del bien y del mal, con su paz interior que tanto le ha costado, Marta Sánchez, venida a menos, más guapa y esplendorosa que nunca pero no se que ha hecho para perder el halo divine, Mariah Carey, pese a ser perseguida por la inteligencia y que ella se encapriche en ser más rápida, y bueno, tantas otras.
¿Pero que pasa con los divos?
¡Simplemente no existen!, por ejemplo, Antonio Banderas, se le odia o se le quiere, pero nadie le iconiza como a aquellas señoras anteriores. Sí, es verdad que tienen sus momentazos épicos cuando miles de rollizas adolescentes son capaz de orgasmizar a la vez en los conciertos o en las puertas de los cines en los estrenos, si no recuerden cualquier concierto de davidbisbal o alejandrosanz o de los andylucas, pero sólo se queda en eso (afortunadamente para mí), en un nombre y un apellido juntos y a la vez, también podemos recordar actores como jorgesanz o eduardonoriega….. pasada la flor de la juventud… au revoire divine!
Ser divo es muy difícil para un hombre, no basta retirarse el pelo como lo hacía Carmina Ordóñez de manera magistral, o mostrar esa magnificencia salida del dolor y de lo mas bajo de las pasiones humanas como tenía mi adorada Edith Piaf (ya lo dijo ella, non je ne regrette rien). Para ser divo hay que tener algo más, demostrar haber sido “lo más”, y haber cometido toda clase de excesos como Mick Jagger, Freddie Mercury, Rodolfo Valentino o morir joven para que quede tu recuerdo como Elvis Presley, James Dean, Bruce Lee…
Yo quiero ser el primer divo español por favor, pero eso sí, como “morritos” Jagger , de larga duración.
Óscar Valero Romero

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