Que me perdonen los eruditos
Que no se enfaden los dioses griegos
No quiero saber de reniegos
Soy lunático y problemático,
Amor prohibido, selvático.
Es luz y sombra, lejana cercanía,
Tiemblo al pensar que es mi alegría,
No sabe que desde el primer día.
Se para el tiempo, es arrebato la mar,
En lo inmediato, el blanco el negro quemar.
Las lágrimas corren, no son de dolor,
De roja pasión descontrolada son.
En la tribuna de la pasión
Quisiera darle mi corazón,
Gozar el blanco de su alirón,
El rojo de mi aceleración.
No me ves pero te quiero,
En tu cuerpo quiero entrar,
Ser tus brazos, tu alma tocar,
No me abandones, me quiebro.
En silencio ves, mis palabras lees,
Tienes mirada perdida, lo sé.
Sé que para tí, solo existo aquí.

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