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Sin publicidad en televisión; falta de escrúpulos de las privadas, por Julián Juan Lacasa.

21 Diciembre 2009 por admin · Sin comentarios Imprimir este artículo Imprimir este artículo

SIN PUBLICIDAD EN TELEVISIÓN: FALTA DE ESCRÚPULOS DE LAS PRIVADAS

 

Señores,

Con el propósito de Televisión Española de dejar de emitir publicidad a partir de 2010, se escuchan ahora a la gente de las televisiones privadas por que no demuestran demasiados escrúpulos, por no decir ninguno, con tal de quedarse ellos con toda la publicidad que se emite por televisión. Ahora exigen que tampoco las autonómicas ni las locales tengan publicidad. Es decir, demuestran una soberbia, una voracidad y un ansia de ambiciosos que sueñan con dominar el mundo muy peligrosa. No contentos con la continua demagogia que demuestran cuando acusan a los medios públicos de “financiarse con dinero de todos nosotros y la publicidad”, que utilizan para hacerse los mártires, cuando no los perseguidos si alguien tiene la osadía de ponerles en cualquier sitio que no sea en un altar (su soberbia y su envidia les lleva siempre a esto), ahora, como digo, ansían quedarse con todo. Y cuando lo consigan, ¿qué? ¿Se convertirán en una manada de lobos que se devorarán entre ellos? ¿Se atacarán unos a otros para quitarle la publicidad a los demás canales privados, no contentos con quitarse presentadores unos a otros, como ha pasado estos días? Las televisiones privadas deberían esforzarse en hacer productos más dignos, menos telebasura, menos productos supercomerciales de mucha audiencia que debido a su nula calidad se olvidan a los cinco minutos. Telecinco, la inefable televisión de Silvio Berlusconi, pese a que se recicló hace años y abandonó su estilo “italianizante” de cuando empezó en 1990 para adaptarse al estilo de este país, es de las que más daño ha hecho, con su nulo respeto a las películas, cortando los títulos de crédito iniciales. Precisamente canales como el del inefable magnate italiano provocó hace casi veinte años en su país una campaña de cineastas como Federico Fellini contra la publicidad abusiva en televisión que masacraba las películas. El maestro de Rimini acertó con el eslogan: “No se interrumpe una emoción”. Así, consiguieron que la RAI, la televisión pública italiana, sólo pueda emitir dos bloques de anuncios si una película dura dos horas, uno si es hora y media, y si la película dura menos de hora y media, no la interrumpen: ponen bloques de anuncios antes y después de la misma. En las privadas, algo más de frecuencia. Que nadie piense que ataco a las televisiones privadas por que sí, al contrario (las que tienen periódicos vinculados a ellas suelen siempre ponerse a denunciar presuntas campañas de persecución), pero su falta de escrúpulos casi siempre les deja sin poder dar esas lecciones morales o de ética que tanto les gusta dar. Televisiones públicas como TV-3, y la muestra está en esa reciente miniserie “Les veus del Pamano”, basada en la novela de Jaume Cabré, demuestran que se puede hacer un producto muy digno, con gran éxito de audiencia, sin envidiar absolutamente nada a los aparentemente únicos modelos válidos de telecomedias ligeras o intrigas morbosas carentes de credibilidad que tienen mucha audiencia y se olvidan a los cinco minutos, como muchas veces hacen las privadas.

 

JULIÁN JUAN LACASA

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Etiquetas: Pruebas

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